sábado, 2 de agosto de 2025

roberta y fabiana: alma contra alma

Roberta hablaba con Fabiana y al irse, era cosa de otro mundo, se le pegaba en las pupilas y pestañas. No veía otra cosa que no fuese la cara de Fabiana. Quería mirar un auto, un perro, un ave. Y "pum"... Fabiana. Fabiana auto, Fabiana perro, Fabiana ave. Hablaba con sus amigas y también, en el lenguaje y en la lengua "splash", Fabiana. Amanecía, miraba el techo, tanteaba el cielo, y "rakatá", en una nube o en un avión, Fabiana. Fabiana no tenía que esforzarse mucho para que Roberta se diluyera al verla y la llevara, cual estampita, por donde fuese que andara. Aún así hacía lo suyo. La leía a Roberta, la observaba, la admiraba. Le decía "mirá la carita", cuando Roberta se confesaba. Y Roberta, automáticamente, se sentía merecedora de las alas. Por eso nunca se separaban. No había que contabilizarlo mucho. Se reían, tenían códigos, se cuidaban. Se estrellaban, tarde o temprano, alma contra alma. Y del colapso nacían poemas, flores, tabacos, cronopitudes, sueños y esperanzas. "Ojalá" decía Roberta. "Por qué no", decía Fabiana.

🖊️ Agustina Ferrand

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

je t' adore, mon amour (gusto de vos)

  Gusto de vos. Lo demás será evaluar cuánto tiempo nos soportamos hasta necesitar, una vez más, la solitud que construimos. Gusto de...