Dicen que la vida son 2 días
y que hay que descolgarlos del laurel.
Prefiero sentir que nos queda
mucho por vivir.
Y que nadie va a arrebatarnos la chance
de ver, con nuestros propios ojos,
la oportunidad de no dejarnos pasar.
Esa que sólo se proyecta en alegría
cuando miramos hacia atrás,
y luego hacia adelante,
pero no sin quedarnos en el "esto" y el "acá".
Que no sé del todo... todo,
ni por saber demasiado
voy a regatear.
Te dí todo lo que tengo, sueño mío.
¿Podrías tenerme amor y paz?
Porque son muchas las leguas
que falta recorrer,
para adentrarnos como un oso,
en mamá osa y soltarla,
al fin, para poder volar.
No sin antes comprender
que las mamás osas
no engañan
y que seguro alguna de las nuestras
nos sonríe y nos tira de las patas.
Oh, mamá osa.
¿Viste el jazmín que puse
en mi pellejo?
Es para que ella lo huela,
y lo apriete contra su pecho,
como un niño no nacido.
Porque no puedo darte un hijo,
ni la entereza de saberme entera.
Pero, de alguna manera, lluevo
como una lluvia leve,
para que no se nos inunde la casa.
Y si hay algo que rescato es el rescate.
¿Ves el mundo que amanece
en el lenguaje?
Son asombros los que pasan por el tiempo.
No hay manera de olvidar esas caricias.
♥️ Agustina



























