A Renata, mi sobrina y ahijada.
🔫 Fue al mercado de sentimientos y pidió "amor". Cuando se lo dieron parecía un espectáculo. Un lujo, 0 KM, pintón. Pero cuando llegó a su casa y lo abrió, no era tan así como el mercado de sentimientos se lo había dibujado. Se movía para todos lados. Hacía caras, contorsionismo, reclamos. ¡Era indomable el amor! Pero ya lo había comprado. Y no había garantía, en caso de pedir "amor".
👀 Así que se sentó con él, lo miró fijo a los ojos, le tomo las dos manos inquietas y exclamó: "¡Ni vos me podés controlar a mí, ni yo te puedo controlar a vos! ¿Okey? Ésto... hasta acá llegó".
❤️🩹 Y el amor, que era impiadoso pero también compasivo, retrucó: "Todos pasaban por al lado mío y nadie me elegía. La primera que me compró fuiste vos. Te debo un montón." Y a ella, que era más sentimental que el mercado de sentimientos, se le humedecieron los ojos, atinó a sonreír (le) y lo aceptó.
🤯 "Sé que me vas a dar vuelta la casa y la vida. Pero sin vos mi vida sería demasiado aburrida. Y no es que te elija para que me diviertas (aunque no estaría nada mal, además). Sino que quiero saber cuáles son tus detonadores, para no tocar ahí justo donde duele. Y que vos sepas de los míos, para no tocar ahí justo donde duele. ¿Te parece?
🫂 Amor, que era amor, pegó un salto, dijo que SÍ A TODO, festejó y la abrazó. "Te prometo confiar más en mí y ayudarte a caminar mejor por esta experiencia extraña llamada VIDA", fue lo primero que se le ocurrió. Y no por ser lo primero, no sería un gran remate para terminar de escribir su propia historia... la historia del amor.
🖊️ Agustina Ferrand









