(...) Siempre que salgo a pasear con Peluche me detengo en la misma postal. Dos postes de electricidad. Uno un poquito más alto que el otro. De diferentes colores. Los miro un rato largo. De hecho, los amo. Y me pregunto... ¿se acercarán algún día? El poste mayor debería agacharse un poquito. O el menor estirar los pies o pegar un salto. ¡Qué lindo sería verlos abrazados! Pero no abrazados así nomás. Abrazados hasta escucharse los latidos. Abrazados hasta ser uno. Y por qué no... mucho más. Abrazados hasta llevar la unidad a todo lo que puedan tocar. (...)
⛅ Agustina Ferrand 🌛

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