Dios vio mis intentos.
Dios vio mi hambre.
Dios vio mi pena.
Dios vio la entrega.
Adjunté todo lo que hacía falta,
para que me crean.
Para que, por favor, me crean.
Y Dios respondió con ayuda,
con personas,
con sincronicidades,
con pétalos, con alas,
con pies en la tierra.
A Dios, de alguna manera,
no le debo nada.
Porque es él el que juega.
Pero a los que estamos en el juego
quizá, sí, les deba mucho.
Porque, como yo, también esperan.
Consternados y rabiosos.
Alegres o campantes.
Campanita, dime tú,
si mis hermanos
se contraen.
De generarse el movimiento
de los ejes... dame aire,
pan y dicha.
Para ayudarlos en el viaje.
🖊️ Agustina Ferrand
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