El mundo cambia, y con él nosotros también cambiamos. Mi terapeuta se limita a observarme y hacerme preguntas. Las preguntas, a veces, son ventanas desde las que salto a un abismo o a un paraíso. De igual manera, movilizan. Yendo el planeta hacia cualquier parte, se vuelve complejo encontrar un eje. Dá rabia y dolor que golpeen y ataquen a los que menos tienen. A veces urge poner una flor en una ausencia. Pero después uno recuerda que también de ausencias estamos hechos. Entonces parece que somos parte de algo más grande. Algo que siempre va a excedernos, por muy enormes que nos creamos. Mañana mismo puedo morir, en el mismo escritorio que canto. Y vendrá Jabicho, a ordenar mis poemas y dibujos, y también mis pensamientos sabios. ¿Quién dijo que no puedo ser sabia? ¿Quién me puso la etiqueta de "no sirvo"? ¡Si doy pan, aunque me caiga, porque existo! Entonces vuelvo a la incógnita que me hace ver "lo inconcluso". Y me toco el cuerpo y, también ahí, está "la falta". Por eso cuando sueño, con el sueño, no puedo hacer otra cosa que imaginar puro tacto: Apretado y necesario. Luminoso y que perdure. Aunque abunden los fantasmas. Me dijeron, entre tanto, que debo dosificar (me). No entendí de lo que hablaban, y me fui para encontrarme. En el fondo había lío. En el frente, un agua clara. Avistaron, además, ciertos duendes avisados. Que, si faltan nuevamente las medias y las bombachas, no habrá vino para ellos. Aunque vivan de agua y ajo. Y haya un puente, decorado, entre su mundo y mi casa. Hay un planeta, allá afuera, que funciona a bota y piña. Hasta cuándo cotizará lo urgente, y no lo importante. O desde qué lugar vendrá, remontando, la virtud y la esperanza. Si somos polvo y al polvo vamos, no nos quiten la virtud y la esperanza. ¿No ves que yo quería morir con gloria? ¿Que yo sí escuché el grito sagrado? Para qué la flor y el chancho. O por dónde está el cisne y el lago. Que si llama, yo le abro. Y si avisa, me preparo. Por las dudas que no hable. Tengo mundos por contarle. Hace falta mucha vida, para que la vida nos pase el vaso. Si le halago, además, el pico... puedo cometer un pecado.
🖊️ Agustina Ferrand
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