sábado, 14 de febrero de 2026

pero la vida le exigía meditar

El señor pájaro llegaba a terapia,

cada vez, con un canto nuevo,

distinto, renovado.


Le hablaba, a su terapeuta,

de los pichones,

el cielo y el nido.

Y de su número

de destino y cumpleaños.


Las preguntas iban mutando.


Señora Pájara, en el nido.

Pero también volando.

Señor Pájaro, en la sesión,

alerta y conflictuado.


Sus amigos pájaros,

con todo el amor que había

en sus alas,

le hacían recomendaciones

y le daban recetas,

para que no se enrollara tanto.


Le auguraban finales felices.


Pero Señor Pájaro,

no sólo había nacido

volando,

sino también senti-pensando.


Y lo segundo le traía sus dramas.

"Eso" que la Señora Pájara

tanto le advertía que evitara.


Que quizá todo se soluciona

o se diluye con un beso en el pico.

O con una carta estelar.


De igual manera,

El Señor Pájaro tenía todo

tan bien acomodado

que le costaba soltar el control

y dejarse amar.


"Pobre pájaro",

pensaba su terapeuta,

para sus adentros. 

A medida que el Señor Pájaro 

se explayaba

hasta tocar las estrellas.


"Es que quizás estoy estrellado",

atinó a decir Señor Pájaro.


Ahora que tenía

todas las respuestas, "de pronto, 

cambiaron todas las preguntas".


"¡Estamos vivos, hay movimiento!",

lo consolaba su amigo el Mar. 


Señor pájaro sólo quería

mirar a Señora Pájara.


Pero la vida le exigía meditar.


🖊️ Agustina Ferrand

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

je t' adore, mon amour (gusto de vos)

  Gusto de vos. Lo demás será evaluar cuánto tiempo nos soportamos hasta necesitar, una vez más, la solitud que construimos. Gusto de...