viernes, 11 de septiembre de 2026

cuando mi madre se muera, cuando mi perro se muera

Tengo 34 años. Vivo en una casa de la que quiero escaparme. No porque sea desagradable. Sino porque siento que ya tengo los ovarios grandes. 

*

Huir, o dejarla atrás, por el momento no es ninguna posibilidad.

*

No digo que no ame a mi madre. Pero somos demasiado opuestas, como para que yo le pueda dar rienda suelta a mis propios gustos o mundos. 

*

Cuando ella muera, y no es que esté deseando que muera, habrá libros hasta en el baño y jamás me sentiré sola por la falta de alegría. Sabré sembrarla y cosecharla a mi manera.

*

Cuando mi perro también muera, y no es que esté deseando que muera, los pisos lucirán mucho más limpios. Mi ropa no tendrá pelos por todas partes, pero sí olor a cigarrillo. Excepto que me ponga de novia con S. y se me vayan las ganas de fumar.

*

Es cosa de ángel esperar. Pero es más de ángel sentir que ninguna muerte te arrebata a nadie. Sólo los pone del otro lado incógnita para que te vean desde todos los ángulos. O sea: de tal manera aman tanto los muertos a los vivos que es más fácil ser cuidado y dirigido, en cada paso.

*

¿O no, Peluche, que algún día serás un hermano?

🖊️ Agustina Ferrand 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

que hablen las piedras, no los loros

Vos... que hoy te tomaste el tiempo de cerrar todas las cortinas del colectivo, por el calor sofocante, sin que nadie te lo pida, casi como ...