Vos... que hoy te tomaste el tiempo de cerrar todas las cortinas del colectivo, por el calor sofocante, sin que nadie te lo pida, casi como si fuese un gesto patrio que ni vos advertías que era patrio.
También vos... que te asustaste de los gritos en la garita, y después te pusiste la campera azul, porque empezó a soplar el viento, fuerte fuerte, como si el poderoso Dios estuviese enfurecido.
Vos... que reconociste la mariposa naranja, justo cuando se posó en la rama de la rosa con espinas.
También vos... que ayudaste a un abuelo a cruzar la calle, aunque ibas apurado y nunca te gustaron los bastones.
Vos... que vas al gimnasio porque es lo único que te ayuda a sostener la vida, aunque por pagarlo te prives del mejor de los helados.
También vos... que le sonreíste a un desconocido sin mostrar los dientes, nomás porque sí, como si supieras que sólo así nadie saca la espada.
Vos.. que te quedás maquinando hasta tarde por lo que dijiste o no dijiste, con el terror desopilante de haber dañado a alguien.
También vos... que devolviste el golpe con poemas y después te arrepentiste.
Vos... que intentás hacer pensar a los demás con las herramientas que tenés entre las manos.
También vos... que durante todo el día escuchás cientos de historias y terminás agotada, queriendo que te trague la almohada.
Vos... que militas sin miedo y con coraje.
También vos... asustadizo y enamorado, mandando el mensaje.
Vos... que le tenés paciencia a tu perro, sobre todo cuando menos se lo merece.
También vos... que respetás el tiempo y espacio de tu gato.
Vos... que viste a unas mujeres lidiando con el teléfono y les dijiste "¿quieren que les saque?"
También vos... que, en el momento indicado, te acordaste del color favorito de alguien.
Vos... que le armaste un CV a tu amiga y consiguió trabajo estable.
También vos... que casi lloraste cuando llegaron las boletas de los servicios, pagaste todo y te quedaste sin risa, ni dulzura, ni traje.
Vos... que no tenés agua potable.
También vos... que al bombeador le rezas todos los días.
Vos... que preparás toda una vida una clase, aunque sean 2 estudiantes los que realmente disfrutan escucharte.
*
Todos, absolutamente todos, somos víctimas pero también responsables.
Está en nosotros hacer de la caída un paso de baile. Pero, aún más desafiante, está en nosotros cuidar el rancho y señalar bien al culpable.
*
Quiero que hablen las piedras, no los loros.
🖊️ Agustina Ferrand
No hay comentarios.:
Publicar un comentario