viernes, 3 de abril de 2026

el pan y la paz de cada día

"Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo". Así lo sostenía Amado Nervo y lo acompaño.

La pregunta abierta sería: ¿Cuáles son los detonadores que consiguen quitarme la paz?

¿Para qué me sirve la paz? ¿Para qué la quiero?

¿Para qué la uso?

"¡Dejáme ilusionarme con que puedo derretir el mortal segundero!".

Reflexionemos juntos sobre esto. 

Sobre esto que se llama "habitar un planeta que arde, pero no ilumina". Que mira, pero no toca. Que opina, pero no participa.

Y que, claramente, está atravesando su noche más oscura. 

Cuando salgamos del lugar morboso o difícil, habrá una lluvia reparadora difuminando, uno por uno, los gestos que disparamos a favor de quién sabe cuántos demonios. Que es lo mismo que decir: las balas que apuntan a nuestra propia cara y a las caras de las personas que amamos.

Te deseo, como siempre, la paz sin la cual el pan es amargo.

Y a mí, en consecuencia, me deseo lo mismo.

Porque sin la paz, tan necesaria, no habría canción de amor alguna que pueda sostenerse.

Y hacia las canciones de amor vamos. 

O al menos yo voy para allá. 

¿Vamos?



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

je t' adore, mon amour (gusto de vos)

  Gusto de vos. Lo demás será evaluar cuánto tiempo nos soportamos hasta necesitar, una vez más, la solitud que construimos. Gusto de...