Si conecto tu panza con tu mente,
ya de por sí,
armo una constelación interesante.
Si vos conectás tu garganta
con tu corazón, hacés lo mismo.
Todo consiste en descifrar
los acertijos.
A veces la debilidad es un ave.
Otras, una melodía.
Entonces yo no voy y toco
donde duele.
Nomás te dejo pistas.
Yo sé que te llamé y que, además, te canté.
Que, de alguna manera, te quise poseer.
Ignorante, yo, que nada me llevo
y nada es mío.
Estupenda, yo, en el arte
de querer "amarrarte".
Ay, pero qué inútil la soga
que (nos) envuelve.
¿No ves que aprieta ¡tanto!
el nudo que le hicimos?
Sí, yo sé que aprieta.
Por eso los pelos al viento,
frente a todo rumbo.
Me pregunto si algún día
traerás fibrones, además de odiseas.
O si, al reírte de mis modos,
podrás decir algo profundo.
No porque yo sea un plomo,
sino porque buceo en silencio.
Ahí, para ser precisa,
es donde mejor me escucho.
Pero no me pidas, por favor,
todo el tiempo, los trazos fatales.
¿No ves que voy muy rápido
en el afán del foquito?
Foquito lindo. Foquito fiesta.
¿Habrá para mí una luz
muy semejante?
Sé que la hay.
Me lo dijo una brujita.
Por eso juego, deliro
y me encanta.
Porque, en mí, ya todo hizo el amor
con la susodicha.
🖊️ Agustina Ferrand

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