Me duele mucho el mundo de la adultez.
Me siento, todavía, muy niña.
Por eso no entiendo, del todo,
las reglas del juego.
¿Hay que pelear, contra todo,
así, todo el tiempo?
Si ser grande implica
tener licencia para lastimar a los demás
no quiero ser grande nunca más.
Dejáme, nomás, en el sindicato de chiquitos.
O en la gremial de las hormigas,
llevando tranki-panki mis hojitas.
Hasta que algún zapatillón
me de por terminada.
Nunca me gustó lo que se fue gestando en mí
cuanto más fui conociendo al mundo,
sus habitantes, sus andares.
Aquí pasa, señores,
que la pelota nunca tocó el suelo.
Pero igual se pincha.
Porque sí estoy grande.
Por eso ya estoy sucia.
¿Es triste?
Tanto como amar, desbordarse,
inundar.
¿Es paradójico?
Tanto como ahogarse
en el amor que se hizo para flotar.
🖊️ Agustina Ferrand

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