Si la vida te dá una tregua,
aunque parezca redundante,
bajá las armas.
Aceptá (aceptemos)
que el mundo del otro
es sagrado.
Que somos, apenas,
compañeros de viaje al otro lado.
Y a veces -hay que decirlo-
no hay nada más revolucionario
que solidificarnos.
Hacernos de puro destino 4.
Como las patas de una mesa
y los cimientos de una casa.
A ver si entra la muchacha
con el candor bajo la manga.
Y en pie juntillas la recibo.
Le doy mi pan, le doy mi agua.
A ver, si abro los ojos
y veo el signo.
Y por puro simbolismo
le doy mi fe a los absolutos.
¿No ves que hay algo pleno
en saludarnos?
¿Que si vos ponés
de tu parte,
y yo de la mía,
podemos convivir
toda la vida?
¿Para qué nacimos
si no es para
enredarnos?
¿Y por qué entraría, yo, a tu vida
si no lo hago con cariño y cuidado?
¡Mirá cómo vuela el sombrero!
Se quedó sin pensamientos.
Por eso vuela tanto.
🖊️ Agustina Ferrand

No hay comentarios.:
Publicar un comentario