"Pensando" puedo llegar a la luna.
O ganarme el "Premio Nobel
de Literatura".
Pero no sé si son objetivos
que me interesen tanto
como ser correspondida.
O bien, depositar mis monedas
en una fuente del amor
que sepa darme agua (a raudales)
y sepa darme amor (por favor).
Aunque parezca que estoy
implorando, todo el tiempo.
En realidad, te estoy marcando
el camino.
Llegás tarde, como siempre.
Porque otras son tus prioridades.
¿Y si yo no soy una prioridad
entonces qué o quién soy?
No me alcanza con que me mires
y te cause gracia o devoción.
Tenés que hundir la pala en la tierra.
Y levantarla con fuerza.
Y depositar lo que juntaste.
Justo acá, ¿ves?, esto es un corazón.
No una máquina, ni una influencer,
ni una come-libros. Y mejor lo corto ahí.
Porque si sigo te vas a dar cuenta
que soy infinita.
Y te vas a seguir aprovechando de eso,
para no preguntarme jamás
si hoy comí algo o
cómo carajo estoy.
Que no es una demanda, te digo.
Te estoy hablando de la llave
el rancho y la mansión.
También de los ladridos
y perro/que ladra/
no muerde/.
Pero eso sería darte
demasiada información.
Te aprovechás de eso.
¿Te das cuenta?
¿Dónde quedó el tacto
y la dedicación?
Porque yo me puse algodones
en las manos
y ordené todo,
por y gracias a vos.
Pero vos no confiaste en mí
ni un poquito.
No abriste, no fuiste clara,
no gesticulaste,
no me dejaste un "buen día",
no me regalaste nada,
excepto decepción.
Ya estamos grandes, nena,
para los juegos macabros
del amor.
No digo que no lleves a tu niña.
Digo que le enseñes
que pegar un salto hacia mí
es seguro, es confiable, es amor.
Chau. Me voy con mi perro al sol.
🖊️ Agustina Ferrand

No hay comentarios.:
Publicar un comentario