domingo, 24 de mayo de 2026

Agustina Ferrand, Biografía, Mayo 2026

"La pequeña A está embellecida por la desobediencia", escribía Alejandra Pizarnik. "Si me casara con la hija de la lavandera, tal vez, sería feliz", abreviaba Fernando Pessoa. ¡¡¡Y hay tantas biografías posibles como personas dentro mío coexisten!!! Me considero una persona que sabe resistir, ante todo. Que le vió la cara al dolor, al hambre, al frío, a las ausencias, a la locura y a las carencias más absolutas. Todavía me dá vergüenza comer algo rico enfrente de la gente, porque -de entrar en confianza- lo devoro como si no hubiese un mañana. Yo no finjo demencia, yo finjo cordura. ¿Qué es para mí la literatura? Una casa que me recibe, siempre, con las puertas abiertas; el invento mejor inventado para mis rarezas, la cuchara con la que bato el café, la bufanda que protege mi garganta, la garganta que se esconde para dar lugar al silencio. Escribo lo que me gustaría leer, escribo lo que sueño; aunque ya todo -hay que decirlo- "aunque ya todo esté dicho". Ejercito el alma y la mente, más que los músculos. ¡Caminar me gusta! Pero me gusta mucho más andar en bici, porque siento que vuelo y me olvido del "crack" de las rodillas. Pasear con mi perro también me gusta. Excepto por los "teje y maneje" que se dan con los otros perros, cuando se rechazan o se buscan. Dicen que ellos se parecen a los dueños. El mío no escribe poemas. Pero cuando recito en voz alta se queda cerca, relajado como un oso; parece que lo disfruta. Nunca me consideré una persona linda. No me miro mucho al espejo. Me cuesta peinarme. Por eso siempre me corto el pelo. Hace 4 años que tengo los mismos gorros. Los cuido como quien cuida su propia esencia. Tengo un escritorio del cielo porque un día, quien supo ser mi psiquiatra, decidió que regalarmelo era la mejor opción. Después de que me dijeran que cuando estuviese "curada" no habría chance alguna de que siguiera escribiendo: El mejor regalo de mi vida. ¡Aleluya! Ordenar palabras ordena mi vida. Sé que el lenguaje es un disfraz. Y que, como canta Gustavo, "todo lo profundo ama el disfraz". Entonces, sí, amo el disfraz; porque soy profunda, oceánica, reventada, tierna y feroz a la vez. Todo un mundo, rodeado de otros mundos.



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