Decirlo con una canción
es un lenguaje del amor
y es el mío.
Claro que puedo hacer,
hacer, hacer, acariciar, gemir
y tener una charla
hasta dormir.
Subrayar la parte en la que dice
"aunque me beses la boca
no es suficiente"
y entender, en ese gesto,
que el destino mío
siempre será construir.
Ladrillo que pasa, canta y silba:
¿Sería usted tan amable
de ponerse uno encima
de otro?
No se quede, distraído,
mirando Andalucía.
Que acá hay casa,
y si usted se lo propone
también familia.
Será la huella digital
la que haga "click"
en su parte física.
Vea usted los pájaros perdidos,
y piense si quiere seguir perdiendo
todavía más.
Asuma el arte de mutar.
No se asuste. Sea prudente.
Acá siempre lo esperamos
y hasta nos lavamos los dientes.
Ladrillo mío, ladrillo tuyo.
¿Y si nos perdonamos
hoy, mañana y para siempre?
"Me quedan pocas cosas.
Si las enumero sabrás
que son demasiado pocas,
demasiadas pocas cosas".
Recuerdo, a veces,
el gorro revoleado
hasta el fin de mis días.
Y sé que sos brava,
pero también sos distinta.
Sacar tiempo de donde uno no lo tiene
para regar una semilla,
es una prueba fehaciente
de que sin una jardinera
nada puede nacer
en esta vida.
¡Eh, jardinera!
¿A dónde van las rosas
cuando pierden las espinas?
🖊️ Agustina Ferrand
No hay comentarios.:
Publicar un comentario