🗣️ 11/06 "Día del vecino". Aquí mi recuerdo del gran Mingo, vecino incondicional. Y un saludo especial para Marisa y familia, grandes vecinos también.
Ya sé que Mingo (mi vecino) no lo va a leer, porque no usa Redes Sociales. Pero lo que hizo por mí no tiene precio. Resulta que yo me acerco a él, porque es carpintero y mi madre me recomendó acudir a su sapiencia, para que me ayude a solucionar el problema de mi puerta; curtida por las lluvias y resquebrajada a más no poder. En invierno entraba mucho frío por las grietas. Y en verano debo admitir que por ahí espiaba el patio ante eventuales ruidos. Me quedé sin espionaje, ¿¡podés creer!? Fuera del detalle, con Mingo algo intercambiamos más allá de los saludos formales de cada día, cuando agarro envión y paso en bici, cual pájara, por enfrente de su casa. Mingo me dijo cómicamente que "ese fue siempre su oficio" porque era "muy vago" cuando era joven y le dieron la opción de aprender a trabajar con la madera o de ponerse a estudiar. Eligió la madera. Jejej. Tan mala decisión no tomó porque veo en él a un hombre que -a pesar de haber enviudado, con todo lo que eso implica, y dar fe de que el amor para toda la vida existe- demuestra una devoción inconmensurable y súper caballera, no sólo por la madera, sino por la vida. Así de arrollador y respetuoso como vino, hizo fuerza con la pala, logró sacar mi puerta y se la llevó hasta su casa. En cuestión de horas volvió con el problemón solucionado. Maravillada yo, al llegar de la calle, no pude más que saltar de felicidad al ver, por fin, todo sellado y puesto en su lugar. Le pregunto a mi Madre, quién terminó de atenderlo y cuánto le debía por su trabajo. A lo que Mingo le dejó dicho y se opuso con un "ni se le ocurra a tu hija pasar por mi casa". Así fue como mi corazón de pollo se sintió sostenido, por un hombre que bien podría ser mi padre pero no lo es, ni tenía obligación alguna de hacer eso por mí. Por eso vale el doble, se agradece y se comparte. Para que sigamos encontrándonos en los pequeños pero enormes gestos que nos hacen sentir enlazados a los otros, por una cinta repleta de colores afines entre ellos. Gracias, Mingo, por haber elegido Carpintería y solucionarme un problema que para mí, de hecho, era un problemón. Sin más, te saludo atentamente, aunque no me leas... ¡QUE EL MUNDO SE LLENE DE MINGOS! 😍
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