(...) Merecés que te curen. Ya sé que no te gusta hablar en estos términos. Pero, realmente, combatís con dolores, monstruos y carencias enormes. Lo mínimo que te corresponde es lo máximo. Y lo máximo es un amor saludable, una economía amorosa, y una salud adinerada. Jugando un poco con las palabras, pero hablando en serio y a los ponchazos, un poco como nos hace falta. (....) Merecés no lo que viene en camino, sino lo que ya tenés pero recién alumbrado, puesto sobre la mesa y vuelto al bolsillo; ahí, donde te abrigás las manos y calentás, después, a los demás. No es justo que tengas que suponer, maldecir y adivinar. La vida es virtud que te ganaste, a pura sangre. Son las venas quienes arden por un refugio que no se caiga, que no se venga abajo, que no se desmorone, que no te destituya del lado "b" del cassette; ese que vos reproducís -infaltable- casi como un acto de fe. Merecés que te remienden sin que vos lo pidas. Sobre todo, porque en el lado "a" está la falta. La que toda mujer lleva, por donde toda mujer sangra. (...) Merecés no sólo la dicha de un Lysoform nuevo, sino la estrategia intacta de una mujer, o un hombre, campante. Que sepa guardar en su corazón, por lo menos, 4 llaves. Y descubra en el final de tu lengua, el principio de la historia. No porque seas histórica, sino porque ya no hay lugar para la histeria. Y eso no es regalo del asunto. Es una fábrica de obreros siendo tomada. Después de años, de explotación y ostracismo. (...) Fue ayer nomás cuando tenías la infancia en el presente. Es ahora, nomás, cuando la cuidás como a una hija. (...)
🖊️ Agustina Ferrand
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