Siempre fui una incógnita, para mí.
Nunca sé con qué versos me voy a salir.
¡Si no lo sé yo, pues, cómo lo sabrá usted
entonces!
Aquí se maneja a 220,
y se conectan todas las versiones.
(¡Ay, ay, ay, esa lágrima!)
(¡Ay, ay, ay, mis deseos de hoy!)
No va que cuando una mano
mezcla las cartas,
y las vuelve a mezclar,
vos ya no tenés certeza alguna
de cuál fue la que elegiste.
Sabés que una es tuya,
¡pero no sabés cuál de todas!
Esto es lo que sucede
cuando no matás el tiempo
burlándote de él, si no queriendo
colmar sus "tic tac" de sentido.
Esto es lo que se vuelve escenario
cuando bajás los telones
y queda el hueso enfermo,
más solo que el más solo,
inaudito en su eficacia
de dar por tierra
todo el amor que
llueve desde el cielo;
para dejar una simple
salsa insulsa
que nace
desde la humanidad menos humana
de la mujer y del hombre.
Un pordiosero sabe más de filosofía
que el mismísimo Nietzsche.
Y un pueblo entero arrepentido
vale más que un pueblo entero
que nunca tuvo el coraje
de pensarse.
¿Lo que fluye conduce,
o lo que demora promete?
(¡Ay, ay, ay, esa lágrima!)
(¡Ay, ay, ay, mis deseos de hoy!)
🖊️ Agustina Ferrand

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