Sé que te elijo, pese al miedo. Porque no te pareces a nada que me sea familiar.
Sos excesivamente distinta a todo lo que conozco. Y quizá sea por eso que sigo apostando todas mis moneditas y las sigo tirando en tu fuente, por sobre todas las fuentes.
Porque -aún en el terror a no saber cómo tratarte o qué será del dilema infinito de nuestro amor- vos no serás la infancia que tanto quiero olvidar.
Y sin embargo, al lado tuyo, puedo reconstruirla de otra manera. Ser tobogán, hamaca y banquito. Pero ésta vez... siendo una niña más cuidada, una mujer enteramente divertida, una astronauta de la literatura y la poesía.
Pedacito tuyo que tan fácil se entrega, cuando arrimas la mano, y yo pongo la cabeza pa' que la llenes de sueños.
Posdata: En mi experiencia senti-pienso que no siempre lo familiar resulta. Especialmente cuando la disfunción -o la carencia- fue todo lo que había.
A veces hay que animarse a quedarse donde todo se pone jodido. Quizá porque algo, en ese lugar, queda por aprender-degustar-incorporar.
Que algo no sea como lo común y corriente que siempre absorbí, puede que signifique nomás "puro nutrirme de la diferencia o de lo opuesto".
Y tal vez sea eso -y no otra cosa- lo que nos posicione, verdaderamente, de cara al futuro.
Que, por cierto, es un animal violento y peligroso si no nos cuidamos entre nosotras.
Contra todo pronóstico: florecemos. Salgamos o no en la foto.
Si tu raíz se codeó con la mía, nos vemos en la copa. Y nos tocamos allá arriba, rama contra rama. Mientras los vientos, las pestes y las nubes pasan.
🖊️ Agustina Ferrand
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