jueves, 4 de septiembre de 2025

terapia: fuerte y blanda

🖊️ dice Rupi Kaur:


soñaba ser tan fuerte

que nada pudiese derrumbarme

ahora soy tan fuerte

nada me derrumba

y sólo sueño con ablandarme


Hace casi 10 años que hago terapia religiosamente. Como quien le reza a un santo. Desde que empecé con el ritual de esperar ansiosamente "ese momento del mes o la semana" tuve, para ser precisa, sólo dos terapeutas importantes. La primera me enseñó a ser fuerte. La segunda me enseñó a ablandarme. De ambas aprendí que hay múltiples maneras de ser mujer y todas son válidas. Hoy me toca cerrar un ciclo con una de ellas: la que me enseñó a ablandarme. La que más que hablar o direccionar sencillamente escuchó todo lo que le llevé cada sesión. Y con su "decir poco" logró, en definitiva, que yo -su paciente- haga mucho. Porque a las decisiones hay que tomarlas. Bien o mal. Rápida o lentamente. Pero sobre todo con el deseo entre las cejas. A ella le agradezco haber logrado que me enamore de mi "ser mujer" en "este mundo". Y también el desarrollo de lo sutil y la paciencia. La que me enseñó a ser fuerte lo hizo cuando más lo necesitaba. Y de la mejor manera. La que me enseñó a ablandarme lo hizo pese a lo difícil. Pero desembocó en el más atlántico de los océanos. A ambas les debo más de lo que podría pagarles. Y es muy probable que ahora no entienda qué será de mí sin ninguna de ellas. Pero ya soy fuerte y blanda. Y lo que haga, o deje de hacer, tendrá siempre "ese halo de luz" de los que nunca elegimos enfermarnos. Pero buscamos, contra viento y marea, no sé si curarnos, porque nunca sabré si se llega a esa meta. Pero, por lo menos, atravesar la vida con la dialéctica en el ojo. Como única manera de parirnos, ante tanta muerte.

🖊️ Agustina Ferrand





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