domingo, 11 de enero de 2026

Anacleta en bicicleta

Anacleta en bicicleta no le tenía miedo a nada. Y eso que los autos y la tristeza prácticamente la rozaban. Pero ella tocaba los pedales y la angustia y todo automáticamente se transformaba. 

Aunque, en un taller de escritura, un día le advirtieron que no abusara del "mente", ni del ego, ni de la confianza. Vos preguntáles a tus papás todo lo que no entiendas. 

Anacleta amaba actuar como si fuese el personaje principal de su planeta. Dicen que tenía ascendente en "Leo". Por eso las "selfies" y la lealtad que siempre le adjudicaban. 

Tenía un libro en la cabeza. Y a veces, con muchas ganas, se subrayaba. Ella sabía muy bien que robarle una sonrisa a la gente era igual de importante que sumergirse en lo profundo. Y es por eso que aunque hubiese viento ella igual, con todas sus fuerzas, pedaleaba. 

Generalmente, y dele con el "mente", se iba hasta la playa o el río. Y contenta, ahí nomás, se quedaba. Su ciudad era preciosa. Pero le faltaban muchos semáforos. Y eso a Anacleta no le gustaba para nada.

Anacleta tenía un amor que "de posible" tenía demasiado y "de imposible" casi nada. Así como lo escuchaste. Ella sabía que los sueños se hicieron para cumplirse. Por eso lucía siempre joven. Porque soñaba y soñaba. Y nunca nada le asustaba.

"¿A dónde vamos, Anacleta?” sus amigos le preguntaban. "¡Al infinito!" decía ella, se agarraba la cabeza, subía a su bicicleta y daba vuelta su página.


🖊️ Agustina Ferrand

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